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El sistema operativo del pingüino vive uno de los momentos más apasionantes de su historia, gozando de un amplio protagonismo en sectores tan diversos como la supercomputación, cloud computing, IoT o movilidad. Incluso en la batalla por el escritorio que históricamente tanto se le ha resistido parece ganar enteros con el crecimiento en ventas de los Chromebooks de Google.

¿Qué esperamos por lo tanto de Linux en este año que empieza? En MCPRO hemos intentado tocar varios elementos clave, desde el estado de desarrollo del Kernel, el interés de Microsoft por su otrora enemigo o la «tensa relación» que mantienen muchos proyectos Open Source independientes con los grandes players del mundo cloud.

Linux crece y systemd progresa adecuadamente

El kernel de Linux tiene en estos momentos unas 27,8 millones de líneas de código (datos Phoronix) es decir, un millón y medio de líneas más que lo que presentaba hace un año (26,1 millones). Su «polémico» y relativamente nuevo sistema de inicio, systemd, ha alcanzado en el último año las 1,3 millones de líneas.

Ese mismo año se registraron 75.000 commits de código, frente a los 80.000 que se registraron en 2018 y representa la cifra más baja desde el año 2013. Las empresas que más contribuyeron a la causa fueron Intel y Red Hat, mientras que de forma individual, además del sempiterno Linus Torvalds (3,19% de los commits), destacaron David Miller (Red Hat) y Chris Wilson (Intel). En total, más de 4.000 personas contribuyeron a mejorar el código.

Como apuntábamos al principio frente a su rechazo inicial, systemd va ganando en popularidad (43.000 commits en 2019) y ha empezado a sustituir los sistemas init en muchas distribuciones. El nuevo sistema está evolucionando además a gran velocidad y hay planes de extenderlo para también administrar las carpetas home.

2020 será además el año en el que el núcleo de Linux 5.0 será adoptado por las principales distribuciones. Entre las novedades del nuevo Kernel destacan una mejor gestión de las GPU de AMD, más soporte para las pantallas táctiles, un mejor soporte de hardware y una apuesta por la racionalización del código.

Microsoft va a seguir «dando amor» a Linux

De enemigo del sofware libre en general y de Linux en particular, a grandes aliados. Ese es el camino que ha recorrido Microsoft en los últimos años y todo apunta a que en 2020 va a seguir apostando por esta estrategia.

Lo hará previsiblemente en dos direcciones diferentes. La primera, continuando con el desarrollo de su WSL (susbsistema de Linux para Windows) en Windows 10. El pasado mes de julio los de Redmond presentaban WSL 2 y es más que probable que el próximo mes de marzo volvamos a tener novedades sobre la que lleva camino de convertirse en una de las herramientas favoritas para los desarrolladores.

Ese será el mes en el que se celebre lo impensable en los cuarteles generales de la multinacional tecnológica: la primera «Microsoft Linux Conference». Entre los invitados de honor, como no podía ser de otra forma, estará Canonical.

Además como también han anunciado los de Redmond, a lo largo de los próximos 12 meses seguirán aterrizando productos de la compañía en la plataforma del pingüino. Confirmado a estas alturas está el lanzamiento de Microsoft Defender ATP (Advanced Thread Protection) y el navegador Microsoft Edge, pero probablemente nos encontremos con nuevas sorpresas.



¿Cloud y Open Source seguirán «peleados»?

En el último año algunos proyectos Open Source han empezado a ver las «orejas al lobo». Compañías como Confluent, Elastic o Mongo DB han introducido cambios en sus licencias de uso para intentar que algunos proveedores cloud moneticen sus desarrollos sin recibir nada a cambio.

La situación desde luego no es sencilla. Algunos de los mejores proyectos consideran que proveedores como AWS de alguna forma están pervirtiendo la filosofía Open Source. Y es que aunque no tienen por supuesto ningún problema en que estos vendors incorporen estas sus tecnologías a su portfolio de productos, les parece mucho menos ético que sigan con una práctica que pasa por hacer forks de los más interesantes, renombrar el producto y dejarles fuera de cualquier vía de ingresos. Y si no que se lo pregunten a Mongo DB que vio como a principios del año pasado AWS anunció que dejaba de utilizar su tecnología para estrenar AmazonDB.

Eliot Horowitz, CTO de Mongo DB resumía la situación de esta forma: «El mercado está cada vez más consumiendo software como un servicio, creando una increíble oportunidad para fomentar la creación de nuevo software de código abierto del lado del servidor. Desafortunadamente, una vez que un proyecto de código abierto se vuelve interesante, es fácil para los vendedores de la nube, quienes no han desarrollado el software para capturar todo el valor, el usarlo sin contribuir nada a la comunidad. Nosotros hemos contribuido mucho a -y nos hemos beneficiado de- el código abierto y estamos en la posición única de liderar un problema que afecta a muchas organizaciones. Esperamos que esto ayude a inspirar más proyectos y proteger la innovación de código abierto.»

Lo que ocurrirá este año es incierto. Algunos proyectos apostarán abiertamente por estar disponibles en escenarios cloud ya que les permitirá hacerse con un nombre. Otros que ya están, seguirán apostando por el ecosistema por su oferta a día de hoy sigue siendo muy valiosa como para que se les deje fuera de la ecuación principal. Otros en cambio no tendrán más remedio que endurecer sus licencias a riesgo de dejar de estar disponible para algunos proveedores cloud.



Canonical podría debutar en Bolsa y plantar cara a Red Hat

Durante los últimos cinco se ha hablado mucho de la posibilidad de que Canonical debute en Bolsa. En muchos aspectos el movimiento tendría sentido. Principalmente porque serviría para capitalizar la compañía, impulsar su crecimiento en un momento estratégico (y la explosión del cloud es buena muestra de ello) y a medio plazo por qué no, plantar cara a Red Hat.

Por algún motivo sin embargo, Mark Suttleworth ha ido retrasando la decisión de año en año. En 2019 por ejemplo, aunque aseguraba que no descartaba de plano la posibilidad, aseguraba que su intención era centrarse en el crecimiento comercial de la compañía antes de plantearse la IPO.

Sin embargo a la vez algo comienza a cambiar. Aunque desde luego Canonical no va a renunciar a seguir siendo relevante en el escritorio, su actividad en el último año indica que su apuesta es cada vez más empresarial, dedicando cada vez más recursos a campos como el desarrollo IoT o a su división cloud, a la vez que se ha alejado de los proyectos que aunque desde luego son más «románticos», sin lugar a dudas también mucho menos rentables.




Linux en el escritorio se llama Chrome OS

Tras arrasar en el sector educativo, los Chromebooks de Google se preparan en 2020 en asaltar el mercado doméstico y empresarial. Si hasta ahora esa apuesta estaba básicamente representada por los carísimos y poco disponibles Pixel, este año vienen curvas.

Hemos empezado a verlas en el CES que acaba de terminar con la presentación del Samsung Galaxy Chromebook, sin lugar a dudas, el Chromebook más avanzado, bonito y rápido de los que se han presentado hasta la fecha.

Samsung Galaxy Chromebook es el primero de la plataforma de Google con pantalla AMOLED, en un panel multitáctil de 13,3 pulgadas con resolución 4K que ya nos dice que este equipo no es uno más, ni está destinado a competir con e todos esos modelos que no suelen superar la barrera de los 300 dólares. Google y los fabricantes que soportan la plataforma creen que Chrome OS ya es un sistema operativo maduro, que puede alcanzar cuotas interesantes en otros nichos de mercado.

Junto a con la ya demostrada posibilidad de ejecutar aplicaciones Android, se espera que de cara a la segunda mitad de este año, la plataforma pueda ejecutar de forma nativa y con gran estabilidad cualquier aplicación Linux disponible para las principales distribuciones.