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La Fundación RISC-V ha anunciado el traslado de su sede desde Estados Unidos a Suiza. Un movimiento estratégico que pretende garantizar que universidades, gobiernos y empresas, puedan colaborar con libertad en el desarrollo de su tecnología de código abierto. Fuera de las «garras» de Trump, se entiende. 

La Fundación RISC-V es una organización importante ya que está detrás del proyecto más prometedor de la industria en la búsqueda del chip Open Source. El proyecto nació en 2010 en la Universidad californiana de Berkeley y hoy cuenta con firmas tan importantes como Google, Qualcomm, NVIDIA, Samsung, Western Digital, IBM o Micron como miembros platinum y acoge a otras tan significativas como Microsoft.

Más de 325 empresas, entidades y organismos pagan para ser miembros de la Fundación, incluidos importantes sociedades fuera de Estados Unidos como el fabricante de chips europeo NXP Semiconductors, el gigante del comercio electrónico Grupo Alibaba y también  Huawei Technologies, una de las cabeza de turco elegidas para la guerra comercial iniciado por la Casa Blanca.

Un proyecto tan importante como este, cuyo objetivo es desarrollar un nuevo diseño de chips de código abierto basada en la arquitectura RISC que ofrezca una forma más económica (y abierta) de fabricación de semiconductores para aplicaciones actuales y todas la nuevas tecnologías que están llegando para vehículos autónomos, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual o centros de datos, simplemente no puede depender del humor con el que se levante Donald Trump. El gobierno estadounidense ha elegido bajo su mando sancionar a compañías extranjeras, especialmente chinas, usando la seguridad nacional como excusa y evadiendo convenientemente el debido proceso legal sin proporcionar ninguna evidencia real.

«Por todo el mundo, hemos escuchado que si estuviéramos fuera de los Estados Unidos, estaríamos mucho más cómodos«, ha comentado el presidente ejecutivo de la Fundación RISC-V. Es difícil pronosticar si el traslado de Delaware a Suiza de esta organización será replicada por otras debido a las restricciones de EE. UU. para tratar con algunas empresas tecnológicas extranjeras, que hoy son chinas, pero mañana podrían ser cualquier otras.

Por si acaso, William Reinsch, quien fuera subsecretario de comercio para la gestión de exportaciones en la administración Clinton, alerta: «Hay un mensaje para el gobierno. El mensaje es que, si aprieta demasiado las cosas, esto es lo que va a suceder. En un suministro global de la cadena mundial, las empresas tienen opciones, y una opción es irse al extranjero».


Fuente: https://www.fudzilla.com